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Acceder a la cuenta de Facebook y al correo electrónico de otra persona sin su consentimiento y a su vez utilizarlos con el fin de manipulación y envío de mensajes así como mantener conversaciones suplantando la identidad del otro ha sido penado con nueve años de cárcel, según confirmó la Audiencia Provincial de Santander, siendo tal delito cometido por un hombre en la cuenta de su entonces novia.

Según los hechos probados, éste accedió a la cuenta de correo de su pareja y entró en cinco ocasiones a su página de Facebook.

En la sentencia, se explica que el acusado afirmó en el juicio que entró en el correo autorizado por su novia y se conoció que la mayor parte de las conexiones a Facebook se hicieron mientras ella se encontraba de vacaciones en la República Dominicana.Por estos hechos, fue condenado por un delito contra la intimidad por la intromisión en las comunicaciones íntimas. El penado mantiene como único motivo la vulneración del principio acusatorio por haber sido condenado por unos hechos que, a su juicio, no figuraban en el escrito de acusación, un argumento que no comparte la Sección Primera de la Audiencia. Del mismo modo, en San Sebastián,  y con una condena de un año y tres meses de prisión fue condenado otro sujeto por acceder sin permiso y cambiar las contraseñas del correo electrónico y perfil de Facebook de su exnovia, a quien bloqueó las cuentas de Hotmail y de la red social.  Y siguiendo la misma línea de delitos, en Valencia, la sección Primera de la Audiencia Provincial condenó a otro hombre  por entrar en el correo de su expareja, difundir datos y manipularlos.

Solo estos tres ejemplos nos bastan para poder percatarnos de la vulnerabilidad frecuente a los derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución a través de medios y redes sociales, de tal manera que sobrepasan las barreras  y límites personales perjudicando nuestros propios intereses y lo que es más importante, nuestra propia intimidad.

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