testamento ológrafo

El testamento ológrafo es el redactado a mano y firmado por el propio testador.

Se ha declarado válido y eficaz el testamento ológrafo otorgado por una mujer en el que legaba un piso de su propiedad a otra mujer, en una nota escrita nueve años después al testamento que firmó ante notario. La ya fallecida hizo su testamento en abril de 1993 a favor de sus sobrinos ya que ella no tenía descendencia y nueve años más tarde, en 2002, escribió una nota en la que manifestaba su voluntad de dejar uno de sus pisos a otra mujer acompañándolo con estas palabras “por el tiempo que lleva conmigo, tan atenta y cariñosa”.

Así pues, en primera instancia se dio validez de testamento ológrafo a esta nota en la que estaban estas líneas escritas a mano. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Asturias revocó la sentencia con el argumento de que la fallecida no tuvo la intención de disponer de sus bienes de forma definitiva y manifestaba que se dirigía a sus sobrinos para que éstos fueran los que cedieran un bien, es decir, que simplemente estaba descrito el deseo. Por otra parte, el Tribunal Supremo, revoca dicha sentencia de la Audiencia Provincial al entender que realmente sí que existía la verdadera voluntad de testar por parte de la fallecida, ya que alegaba que no podía entenderse como un simple deseo o intención, sino que realmente era su voluntad. Finalmente, se admite el recurso de casación y se revoca parcialmente el testamento abierto de la fallecida y se reconoce a la heredera el derecho a recibir el piso.

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